Cuadra San Cristóbal reúne casa, caballerizas, patios, agua y paisaje en una sola composición continua. Sus grandes muros no se limitan a encerrar la finca. Dirigen el movimiento, dividen el espacio abierto y crean relaciones cambiantes entre las personas, los caballos y el paisaje circundante.

El abrevadero es a la vez funcional y arquitectónico, mientras que los planos rosa, blanco y de tonos tierra operan a una escala casi territorial. El proyecto es una de las demostraciones más claras de Barragán de que el paisaje puede construirse mediante muros, agua y movimiento, y no solo mediante la vegetación.