Juan O'Gorman
Juan O’Gorman se movió entre dos ideas radicalmente distintas de la arquitectura moderna. Su obra temprana trataba los edificios como instrumentos eficientes para la vivienda, la educación y la reforma social, mientras que sus proyectos posteriores incorporaron el paisaje, el muralismo y la historia mexicana a una arquitectura más expresiva y orgánica.

Edificios
Datos
Sus primeras casas tradujeron el funcionalismo de Le Corbusier de manera casi literal
Las casas y escuelas de O'Gorman de finales de los años veinte y principios de los treinta siguen el programa de Le Corbusier punto por punto: pilotes que elevan el volumen del suelo, planta libre, ventanas en banda, una azotea utilizable como terraza, y estructura e instalaciones dejadas a la vista en lugar de ocultas tras acabados decorativos. El objetivo era una arquitectura como instrumento eficiente y de bajo costo para la vivienda y la educación, no un estilo personal.
Hacia finales de los años treinta, O'Gorman se había vuelto crítico de ese mismo funcionalismo universalista, argumentando que ignoraba el clima, los materiales y la historia de México. Su giro posterior hacia el mural, el mosaico y las referencias prehispánicas —visible sobre todo en la Biblioteca Central de la UNAM— se lee como un rechazo directo de la postura que su propia obra temprana había defendido.