La iglesia continúa el lenguaje compartido de de la Mora y López Carmona de superficies de concreto plegado y en cascarón, usando la estructura misma para definir la nave, el altar y la calidad de la luz. El encierro y el ornamento son sustituidos por la geometría, dejando que el concreto colado cargue tanto el peso como la atmósfera religiosa del espacio.